El Vuelo Panamericano – 2da Parte

Esta es la segunda parte de tres articulos sobre el Vuelo Panamericano

Inicios del Vuelo Panamericano

El 14 de abril de 1937 llegaron a Ciudad Trujillo los representantes del gobierno cubano y de la Sociedad Colombista, incluyendo el teniente Menéndez, comandante de los aviones. La delegación cubana viajó a la capital dominicana para planear la ruta de vuelo del evento con los representantes dominicanos. También estuvo presente Joaquín Balaguer, a la sazón canciller (interino) de la República Dominicana, fue la persona de estuvo a cargo de coordinar el evento con el gobierno cubano y la Sociedad Colombista Panamericana. Sin embargo, esta reunión fue una formalidad, pues en Cuba los representantes diplomáticos de ambos países se habían reunidos anteriormente y aprobaron la ruta de 18,151 millas que debían viajar los aviones.

La aerolínea Pan American Airways ofreció donar sus facilidades en los países que iban a viajar los aviones para abastecerlos de combustible y aceite. Semanas antes del viaje, Menéndez y Miranda viajaron juntos en un vuelo de Pan American desde Ciudad Trujillo a Miami, donde se reunieron con los ejecutivos de la aerolínea para coordinar el abastecimiento de combustible.197

La inauguración del Vuelo Panamericano

El avión “La Niña” y sus tripulantes fueron los primeros en llegar a Ciudad Trujillo, y aterrizó en la mañana del 10 de noviembre de 1937. Días después llegaron los demás aviones cubanos. Al llegar a Ciudad Trujillo, los aviones cubanos antes de aterrizar realizaron un vuelo de cortesía sobre la ciudad capital.

Los eventos de inauguración del Vuelo Panamericano se celebraron temprano en la mañana del 12 de noviembre en el Campo de Aviación Miraflores. Había 2,150 niños de varias escuelas agrupados en filas cerca de la tribuna presidencial. Casi junto a los niños estaba alineado el batallón completo de la Guardia Universitaria, comandado por el mayor Dr. José E. Aybar. A la derecha de la tribuna estaba un batallón de tropas del ejército (dos compañías de infantería) comandando por el mayor Fausto E. Caamaño. La banda de música del ejército estaba detrás de los niños escolares. A la izquierda estaban alineados los cuatros aviones en el siguiente orden: “Colón”, “Santa María”, “La Pinta” y “La Niña”. Detrás de la tribuna cerca de uno de los hangares estaba los funcionarios, invitados de honor y todos los representantes diplomáticos acreditados en el país.198

El generalísimo Trujillo llegó como un emperador romano, en medio de vivas y aplausos. Los actos se iniciaron después que la Banda de Música del ejército entonó el Himno Nacional. De inmediato, Trujillo hizo llamar al mayor Frank Feliz Miranda, seguido por los delegados de la misión cubana, presidido por Dr. Anselmo Díaz del Villar y el teniente coronel Manuel Benítez Valdez, representante del jefe del Ejército Constitucionalista de Cuba. Después que los representantes cubanos estaban en la tribuna presidencial se escuchó el Himno Nacional cubano. Los himnos de ambos países fueron cantados por los niños. Acto seguido se sumaron los discursos correspondientes siendo el primer orador el generalísimo Trujillo. Seguido al discurso de Trujillo, el teniente coronel Benítez pronunció su discurso que fue más acorde al evento y no tenía las adulaciones fantasiosas hacia Cristóbal Colón y/o las metáforas mitológicas que había incluido Trujillo en su discurso. A las 9 de la mañana el monseñor Ricardo Pittini realizó los actos de bendiciones de las aeronaves, estas bendiciones no ayudaron al catastrófico desenlace que terminó el evento.

Antes de despegar los aviones, Trujillo se despidió de todos los tripulantes, y el sargento Tejeda Matos se puso tan nervioso que titubeó a ver al dictador. No supo si saludarlo militarmente o abrasarlo. Finalmente, los aviones despegaron a las 9:50 de la mañana. El primero en despegar fue el avión “Colón”, seguido por el avión “La Pinta”, después “La Niña” y, por último, el avión líder de la escuadrilla, el “Santa María”.199

Primera etapa: Puerto Rico, Venezuela, Trinidad y Guyana Holandesa

La primera parada de la escuadrilla fue el Aeropuerto de Isla Grande de San Juan de Puerto Rico (hoy es el Aeropuerto Luis Muñoz Marín) donde aterrizaron al mediodía del 12 de noviembre. Los miembros de la escuadrilla fueron recibidos por las autoridades norteamericanas de la isla y el cónsul dominicano. Cuando aterrizaron no hubo mucho público y los asistentes eran en su mayoría militares norteamericanos. Pasaron el día en Puerto Rico, siendo alojados en varias viviendas de oficiales norteamericanos solteros. Al día siguiente, antes de despegar, el avión “La Pinta” tuvo una falla en su motor, y fue reparado por los mecánicos norteamericanos, Este percance obligó a la escuadrilla permanecer un día más en Puerto Rico y partieron el día 15 de noviembre.

El trayecto a Venezuela fue un trayecto peligroso porque se realizó sobre el mar sin ninguna posibilidad de poder aterrizar en caso de emergencia. Este vuelo duró cuatro horas y media, y aterrizaron en el Aeropuerto de Maiquetía (hoy Aeropuerto de Maiquetía Simón Bolívar) cerca de la ciudad de Caracas. Los tripulantes fueron recibidos por los diplomáticos dominicanos, cubanos y las autoridades venezolanas. Los tripulantes fueron alojados a cuenta del gobierno venezolano en el Hotel Magestic en Caracas, y luego fueron los invitados de honor de una recepción que ofreció la embajada dominicana esa noche. En los próximos dos días, el gobierno venezolano también realizó varios eventos en honor a los tripulantes antillanos.

El día 17 de noviembre la escuadrilla llegó al Aeródromo de Port Spain en la isla de Trinidad donde sólo fueron recibidos por los empleados de Pan American, y estos saludaron al capitán Menéndez, pues muchos de ellos lo asistieron en 1936 cuando realizó su vuelo trasatlántico. La tripulación no se reunió con las autoridades británicas de la isla hasta al otro día durante una recepción ofrecida por el gobernador. Al día siguiente en la mañana (19 de noviembre) volaron por cinco horas y aterrizaron en el aeródromo de Paramaribo de Guyana Holandesa (hoy Surinam). El gobierno colonial holandés fue mucho menos emotivo que el recibimiento del destino anterior, aunque sí ofreció una recepción oficial por el compromiso del evento.

Durante la visita a Paramaribo, el diario del señor Ruy de Lugo cita al mayor Frank Feliz Miranda donde expresó su amistad con las tripulaciones cubanas y tuvo estas palabras para el comandante de la escuadrilla:

El teniente Menéndez Peláez, es un navegante superior que domina su materia con habilidad suma, y un perfecto conocimiento; ruta que traza, no falla, cada una de sus indicaciones es un acierto. Lo he venido comprobando día por día y quiero dejar constancia de ello. En cuantos a los tenientes Jiménez y Risetch, debó manifestar que, sin pilotos de cuerpo entero, dignos del ‘Jefe Técnico del vuelo’. No los he visto titubear nunca y vuelan como si ya fueran expertos de la ruta.” (sic).

Por su parte Menéndez elogio a Miranda (refiriéndonos en el diario de Ruy de Lugo) de esta manera:

Estas palabras del Comandante Feliz, son transcritas con la más viva complacencia por una razón: Porque son justas. El Comandante dominicano es un piloto de los buenos, y su conducta lo acredita como un digno y relevante compañero de la dotación cubana.” (sic).

Viaje a Brasil

La escuadrilla despegó tarde de Paramaribo debido a la densa neblina que se encontraba sobre el aeródromo. El trayecto a la ciudad brasileña de Belén do Pará fue también muy arriesgado pues a pesar de que era sobre la jungla del Amazona, estuvo lloviendo todo el trayecto. Fueron recibidos en el aeropuerto de esta ciudad por algunos cubanos que recordaron la travesía que había realizado en 1936 el teniente Menéndez en su vuelo desde Cuba a España. Estos cubanos le piden a Menéndez desviar la ruta de vuelo a Natal donde hizo su travesía trasatlántica. Complaciendo a estos deseos de sus compatriotas, después de visitar la ciudad de Fortaleza, la escuadrilla aterrizó en San Luis para abastecerse de combustible y seguir a Natal. Después de pasar varias horas ahí volaron a la ciudad de Bahía. En todas las ciudades brasileñas donde llegaban eran agasajados por las autoridades locales como héroes, algo que contrarrestaban las frías recepciones que habían recibidos en Guyana y Trinidad. Llegaron el 26 de noviembre a la ciudad de Rio de Janeiro, que en ese entonces era la capital de Brasil. El gobierno y la prensa brasileña hicieron mucho alarde de la visita de la escuadrilla, y fue en esa ciudad donde más halagos recibieron los tripulantes hasta ese momento. Duraron tres días en la capital brasileña, y el 29 de noviembre aterrizan en la ciudad de Porto Alegra, la última ciudad brasileña que visitaron.

Viaje a Uruguay, Argentina, Chile y Bolivia

El 1 de diciembre la escuadrilla caribeña llegó al Aeropuerto de Pando cerca de Montevideo, la capital de Uruguay, y fueron escoltados por tres aviones militares uruguayos Breda Ba.65 desde que entraron sobre territorio uruguayo. En el Pando fueron recibidos amigablemente por el presidente Gabriel Terra. El 3 de diciembre, cuando se disponían a despegar a Paraguay, el presidente Terra les informó a los pilotos que no viajaran a la ciudad de Asunción (capital del Paraguay) porque en esa ciudad había un grave brote de fiebre amarilla, y por esa razón Menéndez decidió viajar directamente a Argentina.

El viaje a la ciudad de Buenos Aires fue muy tranquilo y sin contratiempos. Al aterrizar fueron acogidos en un recibimiento que contó con la presencia del presidente Agustín Pedro Justo. El gobierno argentino y sus fuerzas armadas recibieron con mucho agrado la visita de los tripulantes antillanos, y la prensa divulgó todos los eventos que se hicieron en su honor en los tres días que permanecieron en la capital argentina.

El 6 de diciembre los aviones partieron del Campo Aéreo Militar El Palomar en Buenos Aires y aterrizaron en la ciudad de Mendoza, y mientras se abastecían los aviones, pasaron breves momentos en Rosario. Despegaron de Mendoza en la mañana del 9 de diciembre dejando así el territorio argentino.

Después de cruzar los Andes, aterrizaron en el Aeródromo El Bosque de Santiago de Chile. Durante este corto trayecto hubo un mal tiempo que obligó al avión dominicano a separarse de la formación, y fue el primero que llegó al El Bosque, luego los otros tres aviones aterrizaron una hora después. En Santiago estuvieron por tres días y volaron hacia otras ciudades chilenas volando. El día 14 de diciembre los aviones volaron hacia la ciudad portuaria de Arica en el extremo Norte de Chile bastante cerca de la frontera con Perú. Arica antes de 1883 fue el único puerto que disponía Bolivia antes de ser conquistado por Chile; y desde ahí los tripulantes de la escuadrilla viajaron en tren a la ciudad La Paz, la capital de Bolivia donde presentaron sus credenciales a los representantes del gobierno. Regresaron en la tarde a Arica, y despegaron temprano en la mañana al día siguiente, 15 de diciembre, a la ciudad de Lima, capital de Perú.

El avión “La Niña” se pierde en los Andes peruanos

Los aviones no llegaron a Lima a la hora programada. Reportes desde el Aeródromo de Arica indicaban que el avión “La Niña” se había estrellado por un mal tiempo y los demás aviones habían aterrizado en la ciudad peruana de El Callao. Lo que había ocurrido fue otro entorno. El avión “Santa María” había aterrizado al mediodía en el Aeródromo Limatambo de la capital peruana. Durante el trayecto, la tripulación del avión perdió contacto visual y radial con los demás aviones. Los aviones “La Pinta” y “Colón” al perderse en el mal tiempo, aterrizaron ambos en el aeródromo de Pisco, y esperaron hasta que las condiciones fueron favorables para seguir el viaje a Lima. En la noche del día 15 de diciembre, los tripulantes de estos aviones lograron comunicarse con sus respectivas embajadas en la capital peruana dándole los pormenores del viaje. Sin embargo, nada se sabía del avión “La Niña”.

Durante el día 15 y el 16 de diciembre varios aviones de la aerolínea Panagra fueron despachados en busca del avión perdido sin poner encontrarlo. En todo ese tiempo se creyó que el avión “La Niña” había desaparecido. Sin embargo, el avión al perderse en el mal tiempo aterrizó violentamente en una llanura en el Valle de San Juan, cerca del pueblo de Nazca. La tripulación dejó el avión en el lugar donde aterrizaron y llegaron caminando al pueblo. No pudieron comunicarse con la embajada cubana en Lima por el mal tiempo, y permanecieron por dos días en Nazca hasta que las malas condiciones se disiparon. Arreglaron ellos mismos los pequeños daños que había sufrido el avión, y lograron despegar ese día 17 de diciembre, aterrizando horas después en el Aeródromo de San Andrés. Oficiales de la aerolínea Panagra en San Andrés comunicaron a sus oficinas en Lima la noticia de que el avión La Niña y sus tripulantes habían llegado sano y salvo a San Andrés. Finalmente, la escuadrilla terminó reuniéndose en Lima el día 18 de diciembre y permanecieron dos días en esa ciudad.

Recursos Usados:

197 Oficio 11665 (28 septiembre, 1937) Autorización de mayor F. F. Miranda a los Estados Unidos Ejército Nacional 1937, Legado 6, Expediente 31, Doc. 464. AGN

198 Tejera R., Ramón A. (1976) “El Vuelo Panamericano Pro Faro a Colón” 2da ed. Santo Domingo: Editora Nivar CxA, Producciones RIL S.A

199 Tejera R., Ramón A. (1976) “El Vuelo Panamericano Pro Faro a Colón” 2da ed. Santo Domingo: Editora Nivar CxA, Producciones RIL S.A.