El Vuelo Panamericano – 3ra Parte

Este es la tercera parte de tres articulos sobre el Vuelo Panamericano

El Vuelo Panamericano termina en tragedia

El 20 de diciembre la escuadrilla partió a la ciudad ecuatoriana de Guayaquil. Estuvo ahí por 48 horas, y luego el 22 de diciembre partió hacia Quito (capital de Ecuador), aterrizando en el Aeródromo Riobamba (hoy Aeropuerto Chimborazo).

Los tripulantes pasaron el día de Navidad en Quito, donde también recibieron honores del gobierno ecuatoriano. El día siguiente partieron a la ciudad colombiana de Cali, donde dejaron sus aviones en el aeropuerto de la ciudad para ir en un vuelo de la aerolínea SCADTA a Bogotá, la capital de Colombia. Nuevamente recibieron los acostumbrados agasajos y eventos que se extendieron hasta el próximo día. Estos homenajes serían los últimos que recibirían los tripulantes cubanos.

El día 29 de diciembre los aviones despegaron a las 7:55 de la mañana del aeropuerto de Cali. Las condiciones atmosféricas eran bastante desfavorables. Cuando la escuadrilla voló sobre las altas montañas del Departamento del Valle, la visibilidad era casi nula. La baja visibilidad obligó al mayor Frank Feliz Miranda elevar su avión gradualmente ganando altura hasta llegar casi al límite de altitud que podía alcanzar su avión con el peso que llevaba. Miranda fue el primero que despegó201, perdió de vista a sus compañeros desde que estuvo en el aire , y no hizo contacto radial con ellos, algo que ya había pasado en dos ocasiones cuando volaban sobre Chile y Perú, por lo cual no le acusó preocupación. Asumió en todo momento que los aviones cubanos estaban detrás del suyo. Sin embargo, tampoco sabía que su decisión de incrementar la altura de su avión le salvó la vida de él y su compañero. Miranda no encontró las montañas de repente en su trayectoria de vuelo, y no realizó ninguna maniobra evasivas para evitarlas como la historia dominicana dice siguiendo la propaganda de la dictadura, simplemente su avión voló sobre las mismas sin poderlas ver por las malas condiciones atmosféricas, y es por eso que llegó a Panamá sin contra tiempo. Si hubiese encontrado las montañas en su vuelo, este le hubiera avisado a sus compañeros y quizás se hubiese evitado la tragedia. Según la historia de la Fuerza Aérea Dominicana, el avión Colón iba de ultimo en la formación y por eso pudo evitar las montañas, si esto fuera cierto Miranda hubiese visto el estallido del avión de Menéndez en el mal tiempo, como lo observaron los pilotos de un avión de la aerolínea  SCADTA que llegaba al aeropuerto de Cali.

Mientras el avión Colón se elevaba, los aviones cubanos siguieron volando en formación hasta que chocaron con la montaña llamada “La Leonera” en el Valle de Cauca, al comienzo de los Farallones de Cali.200 Se cree que Menéndez había hecho un giro muy cerrado en el mal tiempo y fue seguido por los demás aviones, los cuales estaban volando muy de cerca de este para no perder el contacto visual. Los tripulantes del avión “Colón” no se enteraron de lo ocurrido hasta que aterrizaron a las 2:30 de la tarde en el Aeródromo Paitilla (hoy Aeropuerto Nacional) en Panamá. En ese momento el evento fue suspendido.

La superstición dominicana con respecto al nombre de Cristóbal Colón parece que se cumplió por el trágico desenlace que terminó este evento.

Las causas del desastre

Las causas del desastre fueron adjudicadas al desconocimiento de los aviadores de esa parte del territorio colombiano. Hoy en día se sabe que Menéndez antes del viaje se había reunido con  los pilotos y decidieron volar una ruta más directa a Panamá que la ruta planeada. Sin saberlo la nueva ruta colocaba a los aviones en una trayectoria muy cerca de las peligrosas cordilleras de Cali. Tampoco consideraron las advertencias que le hicieron las autoridades colombianas sobre las condiciones atmosféricas adversas que se había formado en la nueva ruta, y recomendaron viajar a Panamá usando la ruta de Medellín. Nadie se explica porque Menéndez eligió esa ruta navegando por una ruta dentro de un desfiladero sin salida. Los aviones Reliant carecían de la potencia para elevarse de la forma que el avión dominicano lo hizo. Parece que al darse cuenta que los aviones no podían subir sobre las montañas, hizo el giro  que ocasionó el desastre.

Otro de los factores que contribuyeron a la muerte de las tripulaciones cubanas fue la altura que viajaban los aviones, y  también lo cerca que estaban situados uno tras a otro (apenas 500 metros entre sí). Una vez en el aire, la escuadrilla de aviones siguió curso hacia las montañas siendo el avión dominicano el primero en la línea.

Miranda asumió que los sus compañeros lo habían visto aumentar su altura para evitar las montañas y en todo momento creyó que ellos estaban detrás y por esa razón no utilizó la radio para avisarle de la montaña según declaró Miranda a los investigadores del accidente en Panamá.201 Pero no fue así, Menéndez perdió en cuestión de minutos todo contacto visual con el avión dominicano, y precisamente fue el primero en estrellarse. Los otros pilotos intentaron esquivar la montaña donde se estrelló el avión Santa María, pero terminaron estrellándose también.

La odisea de la tripulación para regresar a Santo Domingo

Al día siguiente de la tragedia, la prensa dominicana anunció que el avión “Colón” y su tripulación no iba a continuar el vuelo, y que el avión iba a ser desmantelado en Panamá para viajar a Cuba junto con su tripulación a bordo del crucero de guerra cubano Patria a Cuba, el cual además llevaría los restos de los sietes cubanos fallecidos en la tragedia. Al mismo tiempo, el gobierno dominicano estaba organizando una comisión oficial que viajaría a Cuba para los funerales; y se declaró los días 30 y 31 de diciembre como días de luto nacional en honor a los pilotos cubanos.202

La tripulación dominicana estaba visiblemente conmovidas por la muerte de sus compañeros, y los diplomáticos dominicanos destacados en la ciudad de Panamá prácticamente obligaron a Frank Feliz Miranda a volar nuevamente el avión “Colón” para llevarlo al aeropuerto militar norteamericano de Albrook Field en la Zona del Canal, donde su avión fue desmantelado por el personal militar naval norteamericano del Servicios Aéreos de la Armada de los Estados Unidos para luego enviarlo en tren al puerto de la base naval norteamericana en Balboa, donde abordaría el crucero Patria, el cual se encontraba en camino a Panamá. Según una correspondencia de la embajada norteamericana en Panamá, Frank Feliz Miranda se sentía muy nervioso y no quería volver a volar su avión, pero lo tuvo que hacer bajo precisión de los diplomáticos dominicanos que recibían instrucciones desde Ciudad Trujillo. Nosotros no podemos imaginar en que condiciones de shock quedó Miranda después de saber de la muerte de sus compañeros, y además tener que volver a volar otra vez apenas de saber la desagradable noticia. 203

Los restos de las tripulaciones cubanas llegaron a Balboa un día después que llegara el avión Colón ahí. Los restos fueron recibidos por una guardia de honor de militares norteamericanos. Ese mismo día también llegó el crucero Patria escoltado por una escuadrilla de aviones de la Armada de los Estados Unidos, los cuales los recibieron en honor a los pilotos cubanos muertos. También los buques norteamericanos anclados en el puerto de Balboa tenían todas las banderas de los Estados Unidos a media asta.204

Un día antes zarpara el crucero Patria, Frank Feliz Miranda recibió un telegrama urgente de la Cancillería desde Ciudad Trujillo donde se le pedía que no abordara el barco de guerra cubano porque se había recibido una noticia de un atentado contra su vida por parte de la tripulación del buque. Los diplomáticos dominicanos  en la Habana se enteraron del plan donde Miranda iba hacer asesinado simulando un accidente en venganza a que este no aviso a tiempo a los pilotos cubanos para evitar las montañas.205 No sabemos si este complot fue una de esas insólitas estratagemas inexplicables de Trujillo o en verdad existió según se hizo conocimiento el Departamento de Estado en el documento citado. Luego Miranda recibió órdenes de viajar con Ernesto Tejeda y el avión “Colón” en un buque mercante de la línea marítima Colombian Line que había sido alquilado por el gobierno dominicano para llevarlos a Kingston, Jamaica. Como cuartada, la Cancillería dominicana anunció el cambio de transporte de la tripulación dominicana y su avión diciendo que iban a ir a Cuba a bordo del mercante contratado por respecto a los fallecidos.

En Kingston, el avión Colón fue desembarcado del buque y se hicieron los preparativos para llevarlo a un campo de golf y ensamblarlo ahí para que Miranda y Tejeda regresaran volándolo a Ciudad Trujillo. Sin embargo, Miranda no se sentía con deseo de volver a volar el avión, esto causó que Trujillo se incomodara con él, y luego ordenó que el buque mercante Presidente Trujillo (de la Naviera Dominicana) fuese enviado a Kingston para traer el avión y sus tripulantes al país.206

El 4 de enero de 1938 Miranda y Tejeda llegaron al Puerto Trujillo a bordo del buque mercante “Presidente Trujillo”. Su avión estaba desarmado en el área de carga del buque como había sido embarcado en Panamá. Más de 8,000 personas se aglomeraron en la Avenida George Washington frente la costa de la ciudad capital para ver al “Presidente Trujillo” entrar en el puerto de la ciudad. En el aire volaban una escuadrilla de aviones del Cuerpo de Aviación que volaban alrededor del buque hasta que el buque entró al puerto. Los aviones que integraban la escuadrilla eran los biplanos Corsarios “22 de Junio” y “Ramfis”, el avión Bellanca unidad LC4 y el gemelo del avión “Colón”, la unidad 10.

En el muelle entre el público, los asistentes invitados y funcionarios del gobierno se encontraba el general Héctor B. Trujillo, jefe de Estado Mayor del ejército, el coronel Fernando A. Sánchez, el teniente coronel Antonio Leyba Pou, y Arturo Logroño, el secretario de Estado de la Presidencia, quien era el ministro civil de más alta jerarquía que asistió al evento. A bordo del buque también se encontraba el Dr. Joaquín Balaguer, el canciller interino de la nación, quien viajó a Kingston en el buque mercante dominicano por directrices de Trujillo. Pero el generalísimo Trujillo no asistió. No sabemos sí estaba enojado por la negativa de Miranda de volar el avión o porque su ego le impedía estar en eventos donde él no era el centro de atención, y/o por ambas razones. El público aclamaba a Miranda como un héroe, y el recibimiento se tornó en un evento mal organizado donde se confundieron el público y los funcionarios a puro empujones.

La propaganda de la dictadura exageró la proeza del mayor Frank Feliz Miranda asiéndole aparecer como un héroe nacional. La prensa dominicana llegó hasta concederle el título de “As” a Frank Feliz Miranda, un título que es otorgado a los pilotos que han derribados más de cinco aeronaves en combate. Irónicamente Miranda nunca estuvo en un combate aéreo a través de su carrera de piloto. A pesar de estos alardes, Frank Feliz Miranda no se consideraba un héroe, y modestamente aceptó esa referencia para sobrellevar su carrera militar y sobrevivir a la dictadura.

Actos finales del Vuelo Panamericanos

El 11 de enero de 1938 se celebró en La Habana el funeral de los tripulantes cubanos. El gobierno dominicano estuvo representado por el Dr. Joaquín Balaguer, Dr. Max Henríquez Ureña, Dr. Rafael Ramírez, Roberto Despradel, el teniente Julio Simón, el teniente coronel Antonio Leyba Pou, el capitán José García Trujillo, sobrino del dictador, el capitán piloto Mario Lovatón Pittaluga, representante de los pilotos del ejército (en ese entonces sólo habían 5 pilotos, incluyendo a Miranda y al instructor cubano capitán Yanes), y el mayor Fausto E. Caamaño, comandante interino del Cuerpo de Aviación del ejército en esos momentos.

El acto final del gobierno dominicano con relación al Vuelo Panamericano tuvo lugar el 18 de enero de 1938 cuando Trujillo emitió el Decreto No.2127 concediendo honores especiales a Frank Feliz Miranda., recibiendo la Orden del Mérito Juan Pablo Duarte Gran Lazo Placa de Plata, y también recibió del embajador panameño  la Condecoración de Básico Núñez de Balboa en el Grado de Caballero. Semanas después de este último evento, la prensa dejó de publicar noticias de la “increíble” proeza de Frank Feliz Miranda y Ernesto Tejeda Matos. Miranda fue alejado temporáneamente de la aviación del ejército, y no volvió a ser ascendido de rango hasta el 1 de enero de 1945, por medio de la Orden General No. 3 de la aviación fue ascendido a teniente coronel (Estuvo en el rango de mayor por nueve años). No volvió a recibir otra condecoración del gobierno hasta 1951.

En diciembre de 1938, cuando se cumple un año del aniversario del accidente, el gobierno cubano llegó un acuerdo con el gobierno colombiano para crear un obelisco en el lugar donde ocurrió el accidente. En 1940 dos pilotos y un mecánico de aviación de la Marina de Guerra cubana realizaron un vuelo por la ruta que debió volar los aviones del Vuelo Panamericano volando un avión bautizado con el nombre teniente Menéndez Peláez.

En 1946 nuevamente Trujillo reactiva la construcción del faro tratando de conseguir los fondos para construirlos de los países que se comprometieron a construirlo, y las donaciones llegaron a más de $133,000 dólares. El costo para construir el faro tenía un estimado de unos $10 millones de dólares en ese entonces ($90 millones hoy en días). La construcción de la zapata se inicio el 14 de abril de 1948, y en el evento de “romper el terreno” se usaron explosivos para romper el terreno, el cual es puro arrecife. Una lluvia de piedras rompió el vidrio frontal del carro de Héctor Trujillo, y Trujillo tomó esto como una mala señal asociada a la superstición de Colón. Trujillo también abandonó los planes de construcción del faro después que los gobiernos latinoamericanos dejaron de dar sus donaciones porque sospechaban que no iban hacer usadas para construir el faro. En este sentido nadie sabe que sucedió el dinero donado hasta ese entonces. Finalmente, el Faro de Colón fue construido en 1992 para celebrar el 500 Aniversario del Descubrimiento de América y el costo fue asumido casi en su totalidad por el gobierno dominicano presidido por el Dr. Joaquín Balaguer, quien como vimos estuvo envuelto en este proyecto desde el principio. El monumento duro un buen tiempo iluminando los cielos de la ciudad de Santo Domingo, pero rápidamente fue abandonado por los gobiernos subsiguientes. Al momento que se escribió este libro, por casi mas de 15 años, el faro se encuentra en un deterioro. La hierba arropa prácticamente la empanada del monumento, su vistosa iluminación ya no funciona, ya no está vigilado por la policía turística, y sus jardines crecen  sin atender. 207

Recursos Usados

200 Periódico “Listín Diario” ed. 30 de diciembre, 1937, p1 col 2-3

201 Tejera R., Ramón A. (1976) “El Vuelo Panamericano Pro Faro a Colón” 2da ed. Santo Domingo: Editora Nivar CxA, Producciones RIL S.A

202 Doc. 839.2310/34, 3 de enero de 1938, U.S. State Department

203 Doc. No. 149 del 14 de enero de 1938 embajador F.P. Corrigam US. Embasy Panama

204 Doc. No. 149 del 14 de enero de 1938 embajador F.P. Corrigam US. Embasy Panama

206 Report 24-1938, 26 de enero de 1938, File No.1005-600, reference serial #6-1938, U.S. Navy

207 Diógenes Tejeda, Abandono del Faro Colón, Hoy Digital, 7 agosto 2017.