Compra de los Super Tucanos dominicanos

El Super Tucano es el avión de combate que está usando la República Dominicana al momento que se escribe este artículo. La compra de este avión no ha dejado de causar controversia especialmente cuando se ha descubierto que la compañía Embraer sobornó a funcionarios dominicanos para comprarlos. La Fuerza Aérea Dominicana (FAD) ha tenido un avión con tecnología avanzada como el Super Tucano, pues todos los aviones de combate que anteriormente han prestado servicio en este cuerpo militar han sido aviones que ya han pasado sus épocas de servicios.

Origines del Super Tucano y Embraer

El avión Embraer A-29 Super Tucano fue desarrollado como un avión ligero de ataque para acciones antiguerrilleras y soporte aéreo cercano. Sus orígenes se deben al éxito de su predecesor el avión de entrenamiento biplaza y ataque ligero A-27 Tucano. Para 1988 Embraer y la Fuerza Aérea Brasileña consideran el desarrollo de una versión del Tucano especialmente diseñado para misiones contrainsurgencias e intercepciones de aviones que se dedicaba al tráfico ilegal de drogas sobre Brasil. De este proyecto nació el Super Tucano y su primer prototipo fue llamado EMB-312H; el cual voló en septiembre de 1991.

A partir de 1994 Embraer comienza a competir en el mercado internacional de aviones de entrenamiento y ataque ligero promoviendo su nuevo Super Tucano. Este avión estaba entre los aviones evaluados en el programa Joint Primary Aircraft Training de las fuerzas armadas de los Estados Unidos, pero no fue elegido. Sin embargo, en agosto de 1995 la Fuerza Aérea Brasileña se interesó por otra versión mejorada del prototipo presentado en los Estados Unidos, y esta versión fue conocida como ALX. Luego la versión ALX fue motorizada con un motor más potente, y se adaptan dos ametralladoras calibre 50 con 200 proyectiles en las alas. Esta fue la versión final llamada EMB-314 Super Tucano, y construyó dos versiones del avión. La Fuerza Aérea Brasileña llamó la versión de un asiento como A-29A (era la versión exclusivamente de combate), y la versión biplaza A-29B (era la versión de entrenamiento y ataque cercano).

La Fuerza Aérea Brasileña en 2001 compró 25 aviones monoplaza y 51 biplaza, para el 2012 propuso una orden de compra de 99 aviones adicionales. En 2005 Colombia fue el primer país fuera de Brasil que compró 25 aparatos A-29B biplaza. Estos aviones exitosamente han sido usados en operaciones antiguerrilleras sobrepasando las expectativas de que se esperaban de ellos. El avión se convirtió bastante solicitado en el hemisferio, siendo comprado por Chile, Ecuador, Honduras, entre otros. En 2013 los Estados Unidos compró 20 aviones A-29B Super Tucano para ser enviados a la Fuerza Aérea de Afganistán. Estos aviones han sido fabricados en los Estados Unidos y difieren de la versión brasileña en que tienen varias aviónicas diferentes y la cabina está blindada.

Componentes del Super Tucano

El Super Tucano no es un avión que tiene componentes completamente diseñados o fabricados en Brasil, el 90% de sus componentes son de origen norteamericano y canadiense. El avión tiene una cabina completamente panorámica de vidrio como los cazas F-16, con despliegues gemelos de navegación tipo LCD de múltiples funciones también bastante similares a los usados en los cazas F-16C y F-18A, despliegue de cobertura (HUD), y controles HOTAS (hands on throttle and stick) nuevamente similar a los usados en las primeras versiones del F-16C y F-18A. Los instrumentos de la cabina son compatibles con los lentes de visión nocturna. Debido a estas aviónicas, fue la razón de porque la República Dominicana pago mucho más que otros países por 8 aviones. El personal técnico de la FAD carecía del entrenamiento para mantener estos sistemas, y ninguno de los aviones de combate que había mantenido eran tan sofisticados como los Super Tucanos. En otras palabras, la gran parte del préstamo para comprar los aviones fue gastado en entrenamiento.

El armamento que puede llevar el Super Tucano es bastante moderno para este tipo de avión. Posee cinco cargadores externos incluyendo un cargador central de bajo del fuselaje. Puede ser armado con misiles antiaéreo de corto alcance guiado por infrarrojo Mectron MAA-1 Piranha de fabricación brasileña (parecido al Sidewinder AIM-9 norteamericano de tercera generación). Tiene un motor PT6A-68/3 con 5 paletas Hartzell originalmente este motor es de la compañía Pratt & Whitney Canada, y sillones eyectable Martin-Baker Mark 10 LCX de 0 altitud de fabricación británica. Como opción puede llevar un sistema BRITE Star DP FLIR de navegación nocturna. Sin embargo, los aviones dominicanos (hasta donde sabemos) sólo tienen una capacidad de armamento bastante limitadas por razones presupuestales. No fueron entregados con misiles aire-aire o capacitados para guiar bombas semi-inteligentes como los Super Tucanos operados por Colombia, Chile, Ecuador, y Brasil; aunque dos de ellos han sido equipados con sistema FLIR, pero este sistema es usado para operaciones de intercepción nocturnas antidrogas.

 Antecedentes de los Super Tucano en la Fuerza Aérea Dominicana

La Fuerza Aérea Dominicana en 1984 retira los últimos diez aviones North American F-51D Mustang. Estos aviones fueron los sobrevivientes de 42 aviones P-51D comprados por el dictador Rafael L. Trujillo en Suecia entre 1952 y 1953 (32 aviones en 1952 y 10 en 1953). Después de la desaparición de la dictadura de Trujillo, Fuerza Aérea Dominicana trató de sustituir los aviones Mustang con otros como los aviones Hawker Hunters, Lockheed AT-33, Northrop F-5 Tiger, CASA C-101 entre otros. Hasta se trató de comprar el avión AT-27 Tucano militarizado a finales de la década de 1980. En 1984 los Mustang fueron reemplazados por ocho aviones Cessna OA-37B Drangonfly adquiridos bajo “condiciones favorables” del programa de la ayuda militar norteamericana. Inicialmente los Estados Unidos ofrecieron 16 ejemplares, pero por razones presupuestales sólo fueron comprados 8 aviones OA-37B y 5 aviones de observación Cessna OA-2 Skymaster. Todos ellos eran aviones que ya tenían más de 15 años de uso, y varios de ellos fueron usados en la Guerra de Vietnam. En 2001 quedaban dos unidades A-37 que podían volar, pero tenían problemas mecánicos, y más adelante en ese año fueron retirados.

La corrupción que siempre ha existido dentro de todas las esferas del gobierno dominicano no escapó a los aviones A-37. En 2006 cuatro turbinas de estos aviones fueron vendidas ilegalmente por oficiales militares dominicanos en los Estados Unidos y una de ella fue comprada por la Fuerza Aérea Colombiana. Para ese entonces los aviones A-37 ya no volaban, aunque se había programado reparar en Chile cuatro unidades que quedaban, pero no se pudo encontrar el presupuesto para repararlos. No sorpresa en ese sentido.

Alrededor de 2004, la compañía Raytheon a través del Programa de Ayuda Militar de los Estados Unidos propuso la venta de 12 aviones turbohélices AT-6B Texan II militarizados. Este fue el avión que el Super Tucano perdió en la competencia Joint Primary Aircraft Training en 1994. Un ejemplar del Texan II fue llevado a la Base Aérea San Isidro, y hasta hubo un joven piloto dominicano que llegó a volarlo. Tanto el Departamento de Defensa de los Estados Unidos y Raytheon trataron de vender el avión al gobierno del presidente Hipólito Mejía, pero el cambio de gobierno trajo a un competidor que no esperaban los norteamericanos, el Super Tucano.

El Super Tucano ganó la competencia ya que el gobierno del presidente Leonel Fernández tenía estrechas relaciones con el presidente Lula del Brasil. Fernández rompió el nudo umbilical que siempre había existido con los aviones de segunda mano suplidos por el programa de ayuda militar de los Estados Unidos. Desde que terminó la dictadura de Trujillo, los Estados Unidos siempre dictaron que tipo de aviones debían ser usados por la Fuerza Aérea Dominicana.

Caso de Corrupción

Entre los años de 2006 a 2008 Embraer pagó tres millones y medio de dólares para sobornar a oficiales militares de alto rango, diputados, senadores y otros funcionarios dominicanos para vender los aviones Super Tucano a la Fuerza Aérea Dominicana. El presidente Leonel Fernández tomó la iniciativa de hacer un préstamo con el Banco Nacional de Desenvolvimiento Económico y Social (BNDES) para pagar $93, 697, 887.60 de dólares por los aviones, y dos días después de firmar el contrato, el presidente envió los acuerdos del préstamo a la Comisión de Hacienda del Senado para la aprobación de este. El 16 de septiembre de 2008, el acuerdo del préstamo fue “leído” rápidamente en el Senado, y aprobado el día siguiente bajo la oposición de sólo 4 senadores. Según estos senadores, el presidente del senado no había permitido que el préstamo fuese leído detenidamente, incluso el senador del partido de gobierno, Elso Segura, se tapó la boca con una cinta adhesiva como señal de protesta por los sobornos que se habían distribuidos. El 11 de noviembre de 2008 el préstamo fue aprobado por la Cámara Baja del Congreso con la votación de 87 votos a favor, 11 en contra, y 30 legisladores no votaron. Los legisladores que “defendieron” el préstamo argumentaban que los aviones eran necesarios para combatir el tráfico ilegal de drogas más que defender la Patria. Para ayudar a pagar el préstamo el presidente Fernández emitió el Decreto 655-08 donde se establece el cobro de $1 dólar por cada persona que viaja a la República Dominicana. Algunos legisladores que se opusieron a la compra de los aviones pusieron el argumento que cada uno de esos aparatos gastaba diariamente mucho dinero para mantenerlos.

El 9 de enero de 2009 la compañía Embraer confirmó en una nota de prensa que vendería 8 aviones A-29B Super Tucano a la Fuerza Aérea Dominicana. Los primeros dos aviones llegaron el 11 de diciembre de ese año siendo recibidos por el propio presidente Fernández. Fernández subió a la cabina de uno de los aviones saludando a la prensa como si había llegado de una victoria aérea. El 24 de julio de 2010 se reciben tres aviones adicionales, y la entrega de los demás aviones fue realizada el 29 de octubre de ese año.

¿Qué justificada fue la compra?

Según la justificación de la comprar los aviones fue para combatir el transporte ilegal aéreo de drogas procedentes de América del Sur a los Estados Unidos. Según las estadísticas militares dominicanas antes de 2010, llegaban al país un promedio de 90,000 kilos de cocaína por vía aérea, y 45,000 kilos por mar. Después que entraron en servicio los Super Tucano este panorama cambio, y para 2011 la entrada de aeronaves ilegales al espacio aéreo dominicano era prácticamente cero (nuevamente citando los reportes de prensa de los jefes militares dominicanos en ese entonces). La Fuerza Aérea Dominicana recibía datos de intercepción de los radar o aeronaves AWACS norteamericanas de alerta temprana desde Florida y Puerto Rico. A mediados de 2012 los militares norteamericanos prestaron un vehículo aéreo no tripulado a la Fuerza Aérea Dominicana, y funcionaba como plataforma de radar para monitorear el tráfico aéreo y marítimo según público el periódico dominicano Diario Libre. Para ese entonces, las fuerzas aéreas de Colombia y la República Dominicana habían cooperado para interceptar aeronaves ilícitas bajo el auspicio de los Estados Unidos. En una entrevista al jefe de la Fuerza Aérea Dominicana publicada el 25 de julio de 2017 reveló que en el 2013 fueron detectado 68 aeronaves ilegales en el Caribe y sólo uno de esos aviones sobrevoló el territorio dominicano. En 2014 se detectaron 69 aviones ilegales, y 3 estaban sobre territorio dominicano, y en 2015 se detectaron 89 aeronaves y 7 en el espacio aéreo dominicano, y en 2016 se detectaron 75 aeronaves ilegales en el Caribe; y ninguna de ellos uso el territorio dominicano. Estas estadísticas son las informaciones positivas que se dice en la prensa dominicana, pero no preguntamos ¿Cuántas aeronaves no fueron detectadas? y conociendo el nivel de corrupción que existe en la República Dominicana dudamos que las estadísticas que se publican sean 100% ciertas. El dicho “por la plata baila el mono” se puede aplicar en nuestro argumento, y en la República Dominicana hay muchos “monos” que bailan por plata. Según un reporte de 2015 de la Agencia Antidroga de los Estados Unidos (DEA), 40 toneladas métricas de cocaína procedentes de Colombia o Venezuela todavía usan la República Dominicana como puente, y el 40% de esa droga está destinada para llegar a los Estados Unidos según un reportaje del periódico El Nuevo Día de Puerto Rico citando fuentes de la DEA. Los reportes anuales de la DEA del 2016 y 2017 todavía consideraban a la República Dominicana como el país más usado para el transporte ilegal de drogas a pesar de que están los aviones Super Tucano, y esto se debe a la corrupción existente en todos los organismos de seguridad dominicanos. El reporte de la DEA de 2017 clasifica las organizaciones criminales dominicanas como “una seria amenaza para la seguridad de los Estados Unidos”.  Los traficantes dominicanos son preferidos por los carteles de drogas colombianos y mexicanos para transportar drogas ilegales a los Estados según reportó la DEA en su reporte anual de 2017. En la prensa dominicana e internacional se puede ver noticias donde indican que la República Dominicana todavía es usada como un puente de transito de cocaína a pesar de que están los aviones Super Tucano volando en misiones antidrogas. Nuestra opinión es que el tráfico ilegal aéreo de droga sobre la República Dominicana se ha disminuido como alegan los militares dominicanos para justificar su misión de antinarcóticos. A nuestro entender, los militares dominicanos se han convertidos en una policía narcótica de la Agencia Antidroga de los Estados Unidos (DEA), y se han estructurado todas las instituciones militares del país para cumplir esta misión en vez de defender los intereses de la nación. Las drogas que son transportadas ilegalmente por el país no representan un peligro a la independencia nacional, esto es un problema policial más que militar.

Como el escándalo de los Super Tucano dominicano fue descubierto

En septiembre de 2014 el periódico The Wall Street Journal reveló en un artículo una investigación que hizo el Departamento de Justicia de los Estados Unidos sobre un caso de corrupción a los ejecutivos de Embraer donde se alega de un soborno de 3.5 millones de dólares al coronel Carlos Piccini, quien era el director de Proyectos de las Fuerzas Armadas dominicanas en 2008. El monto fue entregado a un senador dominicano y se habría hecho a través de una compañía fantasma uruguaya. Ante este reportaje del periódico norteamericano, la fiscalía dominicana decidió actuar después que un periódico norteamericano pusiera en duda su profesionalismo, pero si hubiese sido un periódico dominicano que hace la denuncia dudamos que se hubiesen hecho caso a la denuncia. El reportaje del The Wall Street Journal también reveló que las autoridades judiciales brasileñas y norteamericanas estaban investigando el soborno que había dado Embraer a funcionarios civiles y militares de la administración del ex presidente Leonel Fernández. Dos años después, el 16 de marzo de 2016, nuevamente el periódico The Wall Street Journal publicó otro reportaje donde menciona al consultor Elio Moti Sonnenfeld como el contacto de Embraer que entregó los $3.5 millons de dólares al coronel Piccini, y un senador dominicano (al cual no se nombraba), quien dio garantías que se iba a probar el préstamo en el congreso dominicano. Ante semejante escándalo, la justicia dominicana ordenó el arresto de ex ministro de las fuerzas armadas general Pedro Peña y al coronel Piccini. También fueron arrestados los empresarios Daniel A. Hernández y su hijo Daniel Aquino Méndez. Para el 11 de agosto fue acusado el senador Luis Rene Canaán como la persona que recibió el dinero del coronel Piccini para distribuirlos entre los demás funcionarios y militares. Solo se arrestaron algunas de las cabecillas del grupo, pero no a los demás que tomaron el dinero.

Embraer también fue acusada de hacer sobornos en Arabia Saudita y Mozambique. Por estos sobornos la compañía Embraer tuvo que pagar un total de $205 millones de dólares en multas el 25 de octubre de 2016. Bajo el acuerdo de pago llegado con el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, Embraer pago $107 millones de dólares para cubrir penalidades legales y $93 millones en otras multas con intereses. A pesar de estas acusaciones que se ha visto envuelta la empresa Embraer, el Super Tucano todavía se encuentra en la lista de aviones que se están evaluando para el Programa de Avión de Ataque Ligero de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos en 2018. A mediados de 2017, el Departamento de Estado de los Estados Unidos aprobó una venta a Nigeria de 12 Super Tucano de la versión que se construye en los Estados Unidos por $593 millones de dólares para ser usado en las campañas en contra del grupo terrorista Boko Haram. La leyes norteamericanas son tan hipócritas que exoneran una compañía por el mero hecho de pagar una multa sin afectar el crecimiento financiero de la misma o la producción de su producto, y más si este beneficia la economía norteamericana, ya que los componentes usados en este avión son distribuidos y desarrollados por compañías norteamericanas, y si no se produce el mismo, cientos de personas se pueden quedar sin empleos.

 


Datos Usados:

  • El Nuevo Día “La verdad sobre el trasiego de drogas por el Caribe” 23 de septiembre de 2015 por Marina Cobian
  • EL Día “Compra Super Tucano, manzana de la discordia en RD desde 2007” 11 de agosto 2016 por Estarlin Tavares
  • 2017 National Drug Threat Assessment, U.S. Drug Enforment Agency, October 2017 DEA-DCT-DIR-040-17
  • 2016 National Drug Threat Assessment, U.S. Drug Enforment Agency, November 2016 DEA-DCT-DIR-001-17
  • Anotao.com “FADR asegura narco aéreo se ha reducido”, 25 de julio de 2017